La vida resiste en Maipú: proyectos energéticos y viales amenazan el cordón Lo Aguirre

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Maipú, Región Metropolitana. — El cordón del Cerro Lo Aguirre, que alberga la Quebrada de la Plata, el Cerro Punta de la Bandera, la Puntilla de Las Rosas y los campos agrícolas que aún resisten en Maipú, representa uno de los últimos “cerros-isla” con biodiversidad, belleza natural y memoria en la zona poniente de Santiago.


Entre espinos, boldos y chaguales, este cordón protege un bosque esclerófilo —ecosistema propio de la zona central— que mantiene un delicado equilibrio entre lluvias, suelo y vida rural. En su interior también figuran el Cerro El Avión y el Cerro Los Pajaritos, ambos con un rol clave en la recarga de napas subterráneas: particularmente Los Pajaritos posee una napa freática tan superficial que basta cavar unos centímetros para que aflore agua, prueba del frágil sistema hídrico natural.

Este territorio queda directamente amenazado por dos grandes proyectos: la instalación de paneles solares del Parque Fotovoltaico Rinconada Solar y el trazado de la Autopista Orbital Norponiente – Ruta 78 Fase 2, lo que pone en riesgo el equilibrio ecológico, social y cultural de la zona.

Energía solar a costa del bosque nativo

El Parque Fotovoltaico Rinconada Solar, impulsado por la empresa Los Carpinteros Solar SpA, contempla la instalación de 385 336 paneles solares sobre una superficie de 283,81 hectáreas.

Según su propio Estudio de Impacto Ambiental (EIA), el proyecto implica la tala de más de 154 hectáreas de bosque nativo esclerófilo, compuesto principalmente por espinos y quillayes —especies esenciales para la regulación del suelo y la biodiversidad local.

Aunque se presenta como iniciativa de energía limpia, el emplazamiento interrumpe corredores biológicos y destruye ecosistemas prioritarios declarados de conservación por el Ministerio del Medio Ambiente. Además, la energía generada no está destinada al abastecimiento local, sino que será inyectada al Sistema Eléctrico Nacional, beneficiando principalmente a capitales privados.

“Hablar de transición energética no tiene sentido si se sigue sacrificando el bosque nativo. No es una transición justa cuando los territorios rurales cargan con los impactos ambientales”, señalan organizaciones socio-ambientales de la zona.

La autopista que corta el territorio

El otro proyecto es la Autopista Orbital Norponiente – Ruta 78 Fase 2, de la concesionaria Sociedad Concesionaria Autopista San Antonio‑Santiago S.A.. Su trazado atraviesa las comunas de Maipú, Cerrillos, Padre Hurtado y Talagante, con una obra de más de 100 kilómetros.

El EIA reconoce impactos significativos: aumento de material particulado (MP10 y MP2.5), emisiones de gases de efecto invernadero, pérdida de fauna nativa y alteración del humedal del río Mapocho. También prevé el desplazamiento de comunidades rurales y la afectación de sitios con valor arqueológico y patrimonial.

Estas infraestructuras tienden a profundizar la expansión urbana hacia el poniente de Santiago, consolidando un modelo que fragmenta los ecosistemas y precariza la vida rural bajo la promesa de conectividad.

Un territorio sin protección efectiva

Investigaciones de la Universidad de Chile evidencian que los Instrumentos de Planificación Territorial (IPT) no logran integrar adecuadamente áreas protegidas ni corredores ecológicos en la gestión del suelo. Este vacío normativo ha convertido a lugares como Lo Aguirre, Los Pajaritos, la Quebrada de la Plata y la Puntilla de Las Rosas en “islas de conservación rodeadas de intervención”, vulnerables frente a la presión inmobiliaria y extractiva.

Organizaciones ambientalistas advierten que, de aprobarse ambos proyectos, se pone en riesgo la integridad del cordón ecológico Maipú–Lo Aguirre–La Plata–Puntilla, una zona clave para la recarga hídrica, la mitigación del cambio climático y la conectividad de especies.

Defensa de la vida y del territorio

En medio de estos proyectos industriales y rutas concesionadas, el cerro sigue vivo, recordándonos que su defensa no es solo ambiental, sino también cultural y popular.

Cada árbol y cada abeja del cerro son testigos de una historia de resistencia y cuidado que se niega a desaparecer.

“La energía del sol puede ser limpia, pero no si arrasa con el bosque. Las rutas pueden conectar ciudades, pero no si rompen los lazos del campo y la comunidad”, afirman vecinas y defensores del territorio.
El territorio no se vende, se defiende.

Porque proteger el Cerro Punta de la Bandera, Los Pajaritos, Lo Aguirre y la Puntilla de Las Rosas es proteger la vida que sostiene a Maipú y a todo el valle.

Adhieren
No al proyecto orbital
Coordinadora Ambiental Farfana
CAC Peucodañe Padre Hurtado
Organización Ambientalista y Defensa quebrada de la plata
Comunidad Seres del Zanjón

Francisco Caamaño Rojas
Francisco Caamaño Rojas
Ingeniero, Activista Ambiental y ex Constituyente Distrito 14

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