Cuenta conmigo: el saludo como acto de humanidad

Fecha:

«Un beso cada día al despertar, en labios que te dejen en libertad». Estos versos pertenecen a una canción de Paco Peña, interpretada por el grupo Inti-Illimani.

Llevemos ese mensaje al encuentro cotidiano con los demás: al saludo, al apretón de manos, al «buenos días», al «buenas tardes», al «hasta pronto», al «qué gusto verte» y al abrazo fraterno. Cada uno de estos gestos puede ser el comienzo de una armonía que lleva al ser humano a aceptarse, buscarse y encontrarse con los otros. Es la expresión de ese anhelo profundo de sentirnos bien y vivir en armonía con quienes nos rodean.

En estos momentos, cuando muchos afirman que vivimos en una sociedad violenta y en tiempos de escasa tolerancia, un saludo fraternal, un apretón de manos, un beso en la mejilla o, simplemente, poner una mano sobre el hombro de alguien para transmitirle ánimo significan mucho más de lo que aparentan. Con estos pequeños gestos estamos construyendo una convivencia armónica y una sociedad mejor para todos.

El contacto con los demás nos enriquece, nos fortalece y nos potencia, porque necesitamos de los otros. Necesitamos saber que el otro nos acepta, así como el otro necesita saber que nosotros también lo aceptamos.

La tolerancia es aquello que se opone a la intolerancia. Puede parecer redundante, pero no lo es. Es necesario afirmar que la tolerancia es la madre de toda sociedad que busca perpetuarse en la justicia. Tolerar es escuchar al otro y comprender que, a pesar de sus diferencias, es nuestro hermano; otro ser humano que también anhela construir una sociedad más justa.

Somos quienes somos porque, en algún momento, este contacto personal llega a transformarse en un contacto de almas: almas que se reconocen y que se encaminan juntas hacia la construcción de una comunidad que busca el bien para todos.

El encuentro entre las personas también es un encuentro espiritual. Una mano extendida, un brazo que ayuda a subir una montaña o dos, tres, cuatro, cinco o seis brazos que se unen para construir un puente no son otra cosa que la materialización del amor entre los seres humanos. Necesitamos ser justos con los demás para que los demás también puedan ser justos con nosotros.

No existe una sociedad que pueda construirse sin un saludo fraterno ni sin el encuentro cotidiano con los otros. No hay sociedad posible sin ese «buenos días», sin desearle buena suerte a quien enfrenta un desafío, sin alegrarse sinceramente por sus triunfos o apoyarlo cuando está cabizbajo y siente que las cosas no le resultan.

Todo ello significa preocuparnos por los demás, porque juntos conformamos una sociedad que busca la felicidad.

Nuestro encuentro con los otros debe ser intencionado. ¿Por qué? Porque mi felicidad también depende de la felicidad de los demás. Cuando otros son postergados o tratados injustamente, esa situación, tarde o temprano, recaerá sobre nosotros y afectará nuestra propia realización personal, familiar y social.

Estos saludos cotidianos, que a veces pueden parecer una simple rutina, son en realidad la expresión de nuestra necesidad de los demás. No existe una sociedad que pueda construirse sin el contacto humano ni sin el encuentro con el otro.

Todo comienza al estrecharnos las manos, con un abrazo fraterno, con un beso de hermandad, con una caricia en los cabellos o con ese soplo de vida que se dibuja entre nosotros y nos permite recuperar el hálito de humanidad necesario para construir una sociedad con futuro.

Pero ese futuro debe estar relacionado con los valores y con aquello que es esencial para el ser humano. Debe ir más allá de lo material y de las diferencias sociales. Debe sostenerse, sobre todo, en el encuentro espiritual, en el encuentro esencial y en el encuentro profundamente humano.

En esta sociedad, donde muchas veces parece imponerse lo inhumano a través de la violencia, los mensajes mezquinos, el individualismo y el consumismo exacerbado, buscamos expresar, mediante un sencillo apretón de manos: Cuenta conmigo, porque tu destino está unido al mío.

Miguel Almendras Orellana
Miguel Almendras Orellana
Miguel Almendras Orellana. Profesor de Historia y Geografía. Magister en Gestión Educacional

2 COMENTARIOS

  1. Que lindas frases y muy necesarias hoy por hoy dónde vivimos en un mundo, dónde parece que el individualismo va adelante, pero somos las personas los llamados a efectuar ese cambio, entender que somos seres nacionales y siempre dependeremos del que tengo a mi lado, no estamos solos, tenemos que reconstruir la hermandad, los buenos y lindos hábitos, eso lo podemos lograr construyendo o reconstruyendo el tejido social en la sociedad, gracias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Comparta:

Subscribe

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Popular

More like this
Related