Cuando se inician procesos electorales para elegir a nuestras futuras autoridades parlamentarias y presidenciales, renace en cada persona y comunidad el anhelo de mejorar sus condiciones de vida. Surge la esperanza de que quienes elijamos representen de verdad nuestras luchas y aspiraciones, y trabajen con seriedad para construir un presente y un futuro más justo.
Por eso, todas y todos quienes creemos que merecemos llegar a casa antes de que nuestros hijos, hijas, compañeros, compañeras, nietos, nietas o amistades se hayan dormido —para compartir una conversación, un té, o simplemente un beso y un abrazo mientras vemos la teleserie que nos gusta— debemos recordar quiénes nos representan mejor en esa búsqueda de una vida digna.
También es importante que, si consideramos justo tener un sueldo suficiente para vivir —no solo para comer, sino también para disfrutar con nuestras familias y amistades—, tengamos presente quiénes entre quienes buscan representarnos están dispuestos a dar esa lucha.
Asimismo, si creemos que la seguridad en nuestras casas y barrios es un pilar fundamental para una buena vida, debemos informarnos y apoyar a quienes promueven más y mejores espacios públicos: seguros, iluminados, con presencia efectiva de fuerzas de orden bien capacitadas y con dotación suficiente en nuestras comunas. Porque solo así podremos caminar tranquilos, vivir con libertad y sentirnos realmente protegidos en nuestro día a día.
Solo cuando nos informamos, cuando asumimos el compromiso de conocer las propuestas, las trayectorias y capacidades de quienes postulan a representarnos, estamos dando el paso correcto hacia una vida mejor. Una vida digna, con tiempo, con seguridad y con recursos. Una vida que merecemos vivir.
Fuente: Semanario AED




