
Raúl Zurita entró a la sede del Partido Comunista con un semblante extraño; quienes hemos sido alumnos de él lo conocemos: es un hombre que a kilómetros de distancia se puede reconocer como un poeta. Es un ser de las artes.
La militancia lo ha acompañado a lo largo de su vida, entrando desde su adolescencia a las Juventudes Comunistas, para después convertirse en férreo opositor a la dictadura de Augusto Pinochet y crítico de la transición. A veces distanciado del partido, el compañero nunca pudo cortar de lleno sus vínculos con la colectividad de Gladys Marín y Pablo Neruda.
En el Central lo recibió el Presidente del PC, Guillermo Teillier, quien estuvo sentado junto a Zurita durante todo el proceso de llenado de la ficha de afiliación. Visiblemente emocionado, el Premio Nacional de Literatura se mostró contento al firmar; como si hubiese escrito un poema del cual no podía ocultar su orgullo.
Por cosas de la vida, pude presenciar el momento; además de tomarnos una foto y preguntarle: ¿qué significaba refichar por el Partido Comunista? Su respuesta fue implacable: «esto es la ratificación de mi vida, de mi historia. Es un orgullo ser parte de un grupo humano en el cual siempre he estado, de donde nunca me he ido”. En esta senda, aseguró que fichar por la colectividad «es una muestra de respeto hacia el Partido Comunista, hacia su historia, su heroísmo cotidiano y su incontrarrestable lealtad”.
Asimismo, Zurita recalcó que “los comunistas no juegan a ser revolucionarios, son revolucionarios, no tienen que aparentar serlo. Llevan su identidad con humildad, con sencillez y valentía; y lo hacen a diario. Esta es mi militancia, me siento parte de la historia del partido. Cada artista tiene su espacio, su lugar, el cual no puede ser impuesto; todos somos libres de elegirlo. Soy militante de la poesía, me tocó eso, y trato de estar siempre en el lugar correcto, como lo es este partido”.
Guardé en una foto el momento; la última firma que firmará probablemente Raúl Zurita. Sin duda alguna, el Partido Comunista sigue creciendo junto a su pueblo, pero también junto a compañeros que muchas veces intentan buscar otros destinos; pero la vida los devuelve siempre a su lugar.




