En este escenario de furor y canillas temblorosas, luego de los resultados de las elecciones pasadas, los movimientos de conglomerados para inscribir primarias ha traído consigo los ruidos y pataletas. La derecha quiere mostrar un comportamiento impecable en comparación con el reciente plantón del PS y trata de construir una imagen nítida, según su habitual costumbre: un esfuerzo cada vez más notorio por mostrar la sonrisa que distingue a una foto.
Los enojados
Elizalde y Narvaez desde el PS no han ahorrado energías para declarar su enfado por la situación y culpan directamente a Jadue y Boric.
En palabras de Narvaez, debido al temor sentido por estos últimos respecto del apoyo que concita ella, algo reflejado en todas las últimas encuestas que la fijan sólidamente en el 2% y que debiera aumentar al recibir el caudal de empatías y fervor ciudadano que despierta un coqueto Heraldo Muñoz, más los del Partido Liberal de Mirosevic, secundados por los ex frenteamplistas adictos a la socialdemocracia, todos estos presidenciables con un sonado 1% según encuestas.
Por su parte, Elizalde quien alza el volumen de su voz para describir este entuerto y lo silencia para todo lo relacionado con el municipio de San Ramón, se acordó de Allende, en el sentido que el partido del presidente héroe no merece ser tratado como ellos lo sintieron.
Pero la cuestión puede ser explicada de manera re simple, tal como alguien lo hizo al viralizar una situación probable:
El PPD, un volantin de plomo
Uno de los partidos más golpeados en la elecciones pasadas de la “centroizquierda democrática” como ellos mismos prefieren llamarse, fue el PPD, el otro, la DC. El partido instrumental nacido en los últimos años de la dictadura hoy es un volantín de plomo que no despega, aún si el viento es de tormenta. La situación da cuenta de una caída en la curva de votantes ya evidenciada en la elección municipal del 2016. Pero la profundidad del descalabro se aprecia más nítidamente ahora. Sumidos en una práctica de la política a varias bandas y con una dinámica interna de facciones, el PPD ha estado girando en la escena nacional según la mejor manera de salir parados. Pero como en política no existen los muertos, es probable que la tienda de Ricardo Lagos, Harboe, Tarud y Girardi logre reinventarse; no obstante por ahora, todo indica, aun no tocan fondo y su caída en desgracia nos dará muestras de mayores pragmatismos nauseabundos.
No olvidemos que el PPD local, con la diligencia de su presidenta, Susana Fernandez, apoyada por su mentora la ex gobernadora Cristina Soto, la misma que en su tiempo sacó un titular de periódico afirmando sentir amor por Curacavi (ahora sabemos qué significado tiene para la ex funcionaria del gobierno de Bachelet II la palabra amor), apoyaron la opción de una derecha disfrazada de independiente en la persona del ex carabinero (Paco retirado) Rafael Jimenez.
Saber leer
En casi un afán quirúrgico enfermizo, hemos escuchado la advertencia de tener cuidado con el lenguaje que usamos , porque este construye realidades. Ello es sin embargo así, cómo también lo es el que la realidad construye el lenguaje o incide en el. Son ambos asuntos a la vez. No es uno por sobre el otro. Una buena lectura de la realidad es del todo deseable a la hora de proceder con análisis socio-políticos, tendientes a explicar tal o cual dinámica. El tipo de lenguaje que se utilice en esta explicación de la lectura es crucial para construir o afinar estrategias y tácticas. El nivel de reacción por parte del presidente del PS, de su abanderada presidencial y de sus socios (PPD, PL, Nuevo Trato) pareciera dar más cuenta de un estornudo poco racional, más cercano al alboroto.
Por cierto, no solo se trata de saber leer, sino también de cómo se construye un camino colectivo que nos permita salir de la cultura y las premisas dogmáticas del neoliberalismo. Los colectivos de Jadue, Boric y los independientes que entren en este baile podrán hacerlo en la medida que la confianza entre las personas se recomponga. Básico para ello es que si te postulas para un cargo de responsabilidad cívica con un programa, luego no te olvides de él o con toda la patudez que el ser humano es capaz de mostrar, luego digas: es que no nos leímos el programa. Ya no estamos para esas explicaciones.




