«Kast Miente» pero descuiden, viene la Ley Mordaza: Crónica de una semana en que Chile sigue siendo Chile.

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El Partido Socialista, añorado por ser el partido de Allende, timoneado hoy por los burócratas de la socialdemocracia, descubrió esta semana algo que la filosofía nunca anticipó: la verdad, cuando viene dibujada con nariz de Pinocho, puede ser un error. La presidenta del PS, Paulina Vodanovic, apareció en un video junto a un montón de panfletos que retrataban al Presidente Kast con la media ni que nariz y la leyenda «Kast miente», para luego indicar: «No autoricé la imagen», en una frase solemne de quien descubre, su casa está en llamas mientras se sostiene un fósforo. El comunicado oficial de la presidenta del PS tuvo la arquitectura filosófica de una confesión medieval: primero el mea culpa, luego la penitencia, luego la aclaración que igual Kast miente, pero eso es otro tema, no mezclen. En otras palabras: el PS encontró que Kast miente, lo escribió, lo ilustró, lo filmó, lo publicó, luego lo borró, luego pidió disculpas, y luego aclaró que igual de todas formas Kast miente, pero que ese no es el punto. La ropa sucia se lava en casa, dijo Vodanovic y nadie le preguntó sobre quien ensució la ropa. A estas alturas ya no sabe si la lavadora es del PS o la presta Pinocho.

Otros personeros del PS no pudieron pasar piola y con una obligación mata ánimos se refirieron al entuerto. Arturo Barrios,secretario general en funciones del PS, por ejemplo, estaba ahí. También sonreía. Gritó «¡Vamos, campeones!, el PS se moviliza, todos a las ferias, a todos los lugares, a dar nuestra propaganda» con la misma energía del técnico de fútbol del club Los Cojos Tuertos, antes de entrar a cancha. Luego el video se borró. Y Arturo Barrios no dio declaraciones, no pidió disculpas, no se desdijo. Simplemente dejó de ser visible, igual a los panfletos o el video. O la coherencia interna del partido.

Raúl Leiva, jefe de la bancada de diputados socialistas, decidió que lo correcto era salir públicamente a criticar el afiche para dejar muy claro, él no comparte ese tipo de política. «No podemos caer en la misma falta de argumentos de nuestros rivales políticos que tanto criticamos»,. Pero al afirmar esto, Leiva, cuya intención si bien no era pasar desapercibido, tampoco lo era el estar en primera plana, convirtió un incendio doméstico en un espectáculo nacional. La directiva del PS, reunida el domingo en una sesión que según las crónicas fue «acalorada» —eufemismo nacional para «todos gritándose»— llegó a la conclusión que Leiva, al salir a apagar el fuego, había sido uno de los que más leña echó. En política esto se llama «inflar la discusión». En la vida cotidiana significa: decirle a todos los vecinos que tu familia está peleando para que no se enteren por otros. Bravo bravísimo.

Nelson Venegas opinó que la forma utilizada «no es la forma de hacer convivencia política». Con esa declaración, Venegas logró simultáneamente no defender el afiche, no atacar el afiche, no proponer nada distinto al afiche, y aun así terminar también en la lista de quienes «inflaron la discusión» según la presidenta del partido. Es un mérito objetivo. Venegas alcanzó el nirvana del político chileno moderno: decir algo que nadie pueda criticar, que a nadie ayude, y que de todas formas le traiga problemas.

Fidel Espinoza no defendió el afiche. Tampoco lo atacó públicamente con la misma estridencia de Leiva. Sin embargo, al final fue el más cuestionado en la gritadera dominical de la directiva, porque sus posiciones moderadas y su cercanía relativa al gobierno lo convierten, automáticamente, en sospechoso para el ala combativa del PS.

Daniel Manouchehri fue el único parlamentario socialista que salió con algo parecido a convicción, aunque técnicamente no defendió el afiche, más bien atacó al ministro Alvarado por indignarse con el afiche. La distinción es sutil pero importante. Su argumento fue: «Mientras usted se indigna por un dibujo, guarda silencio ante la revelación de la presunta participación de un embajador con una red investigada por corrupción». Lo cual puede ser completamente cierto y muy relevante, pero fue dicho en el contexto de defender un Pinocho dibujado por el PS, lo que le resta cierta majestuosidad al momento. Manouchehri es el tipo de abogado que en un juicio por robo de auto, sale a demostrar que el fiscal tampoco paga impuestos. Tiene razón. Eso no absuelve a su cliente. Pero tiene razón.

Juan Luis Castro representa, según La Tercera, el «alma moderada» del Partido Socialista. La existencia de dos almas en el PS es más vieja que el PS, pero el afiche de Pinocho las hizo visibles con una claridad inusual: un alma quería repartir panfletos con la nariz de Kast, la otra quería que esa alma pidiera perdón y se fuera a su casa. Vodanovic, que preside ambas almas, intentó contentar a las dos y terminó regañada por las dos. Es el destino inevitable de quien lidera un partido con dos almas, un video borrado, una lavadora doméstica y una nariz de madera que ya nadie sabe de quién es.

Finalmente en esta chimuchina del PS, los panfletos no se distribuirán, el error fue reconocido, la ropa está en la lavadora, Arturo Barrios no existe, y Kast —según el PS— sigue mintiendo, aunque eso ahora es una posición estrictamente verbal y sin ilustraciones. Pero si sucedió algo: la entrada del mismísimo José Antonio Kast al ruedo. EMOL consigna la noticias: «Mírenme de perfil, yo me encuentro bastante armónico. Kast ironiza con polémico afiche del PS”. Tanta canilla temblando para un asunto es propio de la política: la sátira, el humor o incluso la ridiculización, como si el actual presidente no hubiera utilizado estos recursos.

Y así llegamos al clímax epistemológico de la semana: la situación de la contralora Dorothy Pérez, un personaje con la misma cara, no importa si es un funeral o un cumpleaños. Seguramente, así de impávida reportó la pérdida de la carpeta investigativa del caso PACOGATE y removida de Contraloría por lo mismo. Ella encarna re bien el principio que en Chile uno puede no conocer a alguien y que ese alguien de todas formas le cambie la vida a uno. Los Chats entre Luis Hermosilla y el abogado José Ramón Correa revelan gestiones, contactos y maniobras judiciales para apuntalar el retorno de Pérez a la Contraloría, siendo «determinante» la ayuda de Hermosilla cuando el caso llegó a la Corte Suprema. El voto dirimente clave en ese fallo fue el de la entonces ministra Ángela Vivanco, actualmente en prisión preventiva y con cargos por cohecho y lavado de activos, y quien había sido promovida intensamente por Hermosilla y Correa para llegar al máximo tribunal. Un circulo casi perfecto. Ante todo esto, la contralora Perez tiene una explicación elegante y sencilla: aseguró no conocer a Luis Hermosilla, y José Ramón Correa fue apenas un «excompañero de trabajo». Traducido eso al lenguaje de calle para ciudadanos algo lesos, significa: un excompañero de trabajo gestionó su reintegro laboral ante un abogado desconocido, quien a su vez influyó en una jueza también desconocida, para que un tribunal fallara a su favor. Todo muy casual. Como cuando uno no conoce al vecino pero él igual te riega las plantas mientras estás de vacaciones. Chile, territorio en que las coincidencias tienen apellido, teléfono y WhatsApp.

Pero este descalabro en la estética del principal partido del socialismo democrático no es única. Particular atención merece el apoyo y patrocinio de los senadores Araya (PPD) y Urresti (PS) en la Ley Mordaza 2.0 o La Ley Cállese y No Pregunte. Si bien es una obra maestra de la creatividad transversal chilena: senadores de derecha, izquierda y centro se ponen de acuerdo en algo por primera vez en años: los periodistas hablan demasiado y las personas replican al instante. La gran innovación jurídica del proyecto es su elegante solución al problema de las filtraciones: como es difícil atrapar al que filtra, simplemente se castiga al que informa. Es mucho más fácil de encontrar porque firma las notas con su nombre. Bajo esta ley, revelar que un poderoso cometió un delito podría ser más penado que el delito mismo, lo que representa un avance civilizatorio notable en la protección de los corruptos. Dan ganas de aplaudir aunque el abucheo sea más intenso. El efecto práctico sería que casos como Hermosilla o Audios jamás serían noticias, sino simplemente rumores incisivos, la gente comenta en voz baja en el metro cuando se concentra en el celular, un lugar donde básicamente termina toda la democracia chilena, de cualquier manera. Reporteros Sin Fronteras lo califica este intento legislativo como una regresión democrática, pero sus declaraciones, de aprobarse la ley, probablemente tampoco podrían publicarse.

Naturalmente esta nota es satírica y cualquier parecido con la realidad es, por completo intencional. NO puede ser de otra forma cuando un simple afiche de oposición, alerta al oficialismo y la pedida de explicaciones, viene con una respuesta teñida con el olor al desecho orgánico retenido en las vestimentas del socialismo de quienes dan las explicaciones, por una cuestión donde Kast ni siquiera se enojó y sale con el chiste: el se encuentra regio de perfil. Y es intencional pues la contralora Perez perdió la carpeta investigativa de cuando la oficialidad de Carabineros de Chile se forraba con dinero fiscal de la peor manera: el robo.

Si todo esto no te enoja, mejor trata de reír, tras pensarla un poco.

Fuentes: EMOL, La Tercera, El Mostrador, Cooperativa. La redacción es completa responsabilidad del autor y solo se remite a las fuentes para comprobar los hechos.

Amador Rocco Pichulman
Amador Rocco Pichulman
Sin mayor información relevante, excepto, habita las dimensiones cuánticas del Estero Puangue.

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