La talagantina nacida en Santiago, Bárbara Fabrizia Braghetto Gallardo, publica su opera prima «La primavera de esperanza». Periodista por la Universidad de la Frontera (2002) y Profesora de Lenguaje y Comunicación por la Universidad Mayor (2006), formó parte de la antología Destejiendo heridas (Editorial Tejiendo Historias, México, 2021).
En La primavera de Esperanza, nos encontramos ante un relato en primera persona que nos transporta al tiempo en que el llamado «estallido social» afectó al pueblo chileno, removiendo traumas de años pasados y creando otros nuevos. La dicotomía entre el miedo y la esperanza se extienden y entrelazan sobre un Chile profundamente fracturado por la lucha de clases, los abusos e injusticias de años, amparados por el marco constitucional que nos legó la dictadura. La neoliberalización ha percudido el tejido social, y desde ese barro la novela impulsa distintos escenarios críticos: la educación pública, la provincia y el tránsito desde ahí hacia la ciudad, la irresponsabilidad afectiva y la escasa salud mental en la población.

Una narrativa que funciona como una radiografía a pulso de un tiempo y un pulmón social, sondea la crisis y abismáticamente resurge con una voz que invita al reconocimiento, a la empatía y a la condolencia; pero también planta nuevos cimientos y pone en valor la crisis, la fractura, de acuerdo con Benjamin y su «pensamiento destructivo», como posibilidades creativas, plataformas para transformar la experiencia vital de nuestros tiempos.
Braghetto
Bárbara Bragheto se refiera a su escritura como una eterna observación de la vida cotidiana, relacionada con el territorio: Chile. El país, un escenario poblado por sus habitantes, en su diversidad, nos muestra la dinámica de la vida cotidiana: desigualdad, competitividad y enajenación, una triada determinante que bien puede tender al blanco y al negro.
Braghetto en La primavera de la Esperanza expone y critica a través del sentido de su proceso escritural este Chile de magro rango identitario donde la experiencia de vida se reduce a una supervivencia agotadora no exenta de brutalidades y en cierta manera, descubre en los espacios territoriales esa ausencia, nunca ha estado escondido: la respuesta social producida en el Estallido, donde resistencia y cooperación entre personas se sustentan en lo identitario.
La velocidad acelerada, por ejemplo, en los cambios tecnológicos, determinan una vidad cotidiana cada vez menos propensa a la adaptación al cambio. En la primavera de esperanza, los personajes construidos como síntesis de la observación y el recuerdo tienden a la soledad e incomprensión de la realidad, y la crudeza de la realidad despierta a quienes habiendo perdido casi todo, aun les queda suficiente sensibilidad, tal vez a la manera de un triunfo de la resistencia en el diario vivir, donde todo es cierto, pero tambien, nada lo es.
Fuente: El Otro Cuarto / Curacavi Digital




