El séptimo salón de artes visuales “Aurora” convoca una vez más a los artistas visuales de la zona de Curacaví para poner en escena sus obras.
Conviven esta vez, expositores de las artes plásticas, pintura, escultura, fotografía, gráficas e instalación, la temática central en esta oportunidad es el agua como elemento vital, ellos dan con su mirada personal y transgresora a la anatomía de este elemento, una característica única, singular y personal. Sin duda, este lagrimal mayor fluye y construye órganos vivientes a su paso, es residente de vida en su transparente útero vigía.
Captura la luz y le da armonía a los colores, da pentagrama y la musicalidad se apropia de los recovecos en velocidades ondulantes o discordantes. Enerva y dinamiza sus formas congruentes y contradictorias, sus formaciones suman y restan, rescatan al viento y lo vuelven tinglado y estampido, otras la calma la permea y la disfraza de tranquilidad dando curso al silencio soprano. Sus velos dieron el primer atisbo de vida cuando en los abismos de sus aguas surgieron en secreto de la oscuridad, a los primeros unicelulares. Sin duda, acá entre los faldones de estas montañas que nos envuelven, entre esta armonía la figura central yace en sus profundidades y capta entre la oscuridad las pulsaciones que no yerta en su monotonía, da figura a la vida entre las raíces y sus entretejidos.
Desde los inicios el plan vital nos ungió de agua corporal y el bombeo incesante del corazón traslada la casta granate, de nuevo existe un acoso continuo del agua sobre la vida. Y entre los tiempos, los primeros tiempos, el artista visual la compuso atraído por ese halo de misterio que evade a la razón y se posa en el hipotálamo entre paredes y grietas de las cavernas cerebrales. Claude Monet y sus aguas cambiantes de luz, dieron la maestría de extirpar los nenúfares y amaneceres a sus pensamientos hecho obras circundantes. Es el prisma óptico entre el vaivén de los ríos y los mares que crean para los artistas visuales materia prima y alquimia. Y así el agua urge de continentes, levitando, creando pulsaciones y la arrogancia de la vida apaña desde los cielos para sembrar aguas bajo el manto de los ciclos.




