Chile no está frente a una disputa de estilos, sino de proyectos de país. Y en ese cruce, una palabra se ha vuelto sospechosamente frecuente: “depende”. No como prudencia, sino como evasiva. No como reflexión, sino como comodín. Cuando un candidato responde siempre “depende”, lo que hace en realidad es no decidir. Y cuando no se decide, alguien más decide por ti.
INMIGRACIÓN Y FRONTERAS
En migración, Kast ha ido cambiando su discurso según la reacción pública: habló de expulsiones, luego de que los migrantes pagarían su regreso, y hoy dice que los “invitará a irse” para que después “entren legalmente”. No es una política, es una serie de frases que se acomodan. Todo depende. Jara, en cambio, plantea algo concreto: control de fronteras, regulación del ingreso, combate al tráfico de personas y un Estado que ordena sin convertir la migración en espectáculo. La diferencia es clara: Kast improvisa; Jara define reglas.
JUBILACIONES
En pensiones, con Kast todo depende de promesas que suenan bien pero esconden retrocesos. Mientras Jara impulsó la reforma que permitió el mayor aumento de pensiones en décadas, Kast propone “chao préstamo”, lo que implica quitar recursos al sistema, y además plantea subir la edad de jubilación. Su propuesta no mejora pensiones: las debilita y posterga el descanso. Jara apuesta por seguir subiéndolas fortaleciendo el pilar solidario y el rol del Estado. La diferencia es clara: con Jara las pensiones suben; con Kast, depende.
EDUCACIÓN
En educación, con Kast todo depende… incluso la gratuidad. Su proyecto pone en riesgo uno de los avances más importantes de la última década: que miles de jóvenes estudien sin endeudarse. Cuando habla de “libertad de elección” y “fin al asistencialismo”, lo que cuestiona es la educación como derecho. Jara es clara: la gratuidad no se recorta, se fortalece. Porque estudiar no puede volver a ser un privilegio. Y cuando la educación depende del bolsillo, el país retrocede.
INDULTOS
En materia de indultos, con Kast todo depende: del delito, del uniforme y del poder. Él y su sector han abierto la puerta al perdón “humanitario” para condenados de la dictadura, mencionando incluso a Miguel Krassnoff. Y fue más allá: en el programa Aquí Se Debate de CNN Chile, conducido por Mónica Rincón, el diputado republicano José Carlos Meza afirmó que estos indultos podrían aplicarse incluso a condenados por violación de menores. La declaración fue pública. Kast no desmintió ni cerró esa puerta. Otra vez, todo depende. Jara, en cambio, fue categórica: se comprometió a no indultar a nadie. Aquí no hay ambigüedad: Kast duda; Jara fija límites morales.
PERSECUCIÓN DEL CRIMEN ORGANIZADO
En la lucha contra el crimen organizado, con Kast todo depende: del discurso del día, de la consigna más dura, del castigo al eslabón más débil. Pero las redes criminales no se desarman con slogans, se desarman siguiendo el dinero. Kast promete fuerza; no explica estructura. Jara propone una política concreta: levantamiento del secreto bancario, decomiso de bienes y persecución patrimonial para seguir la ruta del dinero. Porque el narcotráfico no cae por más patrullas: cae cuando se tocan sus finanzas. Y eso no depende del ruido, sino de la decisión de ir por los poderosos, no solo por los reclutados.
MUJERES Y DIVERSIDADES
Cuando se trata de mujeres y diversidades, con Kast todo depende: de la moral que imponga, del modelo de familia que considere válido, de los cuerpos que apruebe. Su discurso retrocede y presenta derechos conquistados como “excesos”. Jara propone lo contrario: enfoque de género, protección frente a la violencia, autonomía económica y reconocimiento pleno de las diversidades. Aquí no hay empate: con Kast, nuestros derechos dependen; con Jara, se garantizan.
SALUD
En salud, con Kast todo depende: de si estás en Isapre o en Fonasa, de si puedes pagar, de si tu enfermedad es rentable. Su modelo consolida un sistema donde quien tiene dinero entra rápido y quien no, espera. Jara propone romper esa lógica: fortalecer la red pública, terminar con los abusos de las Isapres, invertir en hospitales, reforzar la atención primaria y devolver el IVA de los medicamentos para aliviar el bolsillo de las familias. No es teoría: es dignidad. Kast defiende el negocio de la enfermedad; Jara, el derecho a la salud. Con Kast, tu vida depende del mercado; con Jara, del Estado.
Chile no está eligiendo un rostro: está eligiendo una forma de vivir. No es una diferencia de estilo, es una decisión entre derechos y mercado, entre proyecto y consigna. Cuando un candidato responde siempre “depende”, no es prudencia: es evasión.
Jara propone reglas claras. Kast ofrece frases que cambian según el día. Y cuando todo depende, nada es seguro. Esta elección es entre avanzar con rumbo o caminar a ciegas.
Porque Chile no puede construir su futuro sobre un “depende”.
Fuente: AED




