
Son los días posteriores a las Elecciones Municipales 2016 y siento un vacío imposible de contrastar con la alegría de una mayoría que hoy se regocija en un triunfo. No puedo dejar de sentir mucha pena y también, algo de vergüenza por mi querida comuna, que ha dado muestras de civilidad bastante pobre.
De un padrón electoral de 23.570 personas, solamente el 48,3% de nosotros, es decir 11.143 votantes, nos acercamos ayer a las urnas convencidos de poder doblarle la mano al destino y por fin sentir que dejaríamos de ser inquilinos de los Barros, sin embargo se nota que mi pueblo NO se proyecta y siente que todavía es posible vivir a la sombra del platinado alcalde.
Escuché mil leyendas que surgieron en torno a estas elecciones, que si Cristian Galdames era electo habría despidos masivos, que Cristian Galdames habría conseguido hacer gastos millonarios en su campaña, etc. Escuché de todo, campaña del terror orquestada a la perfección por el dueño del Mauco, de paso invito al 39,3% de los votantes de Galdames que no sigan adquiriendo este pasquín que deja mucho que desear y que seguirá recibiendo fondos municipales para continuar desvirtuando la verdad, como lo hiciera El Mercurio durante la dictadura, donde curiosamente el alcalde designado por la Junta Militar también fue un Barros. Y para muestra, un botón: El Mauco titula en su reciente edición de esta semana: “Barros va por más”, y pareciera, así será. Con este triunfo, solo gana él. podríamos por lo tanto esperar algo bueno de esta familia?.
Sigamos disfrutando por cierto, de los viajes a la playa, de los festivales populares en la plaza, de la nula inversión en educación, ¿sabía Usted que el municipio recibió de parte del gobierno central más de 500.000.000 de pesos?, ¿logró divisar las malas condiciones en las que están las escuelas que son centros de votación?.
Tengo fe que en cuatro años más Cristian Galdames se presente nuevamente a las elecciones municipales, que su camino de la insistencia perdure y que no claudique frente al inquilinaje. Sigue Cristian Galdames y con la ayuda de su partido y el de otros, así como de organizaciones sociales y vecinos y vecinas, para prepararse a una próxima campaña más fuerte, así como eficiente.
Más de la mitad de los electores de Curacaví no acudieron a votar. Por otro lado, sería interesante ver cuál fue el comportamiento de la abstención según condición socioeconómica. A lo mejor hay comportamientos distintos o tal vez no. Como sea, más de la mitad de los electores de Curacaví imitan a las moscas en su vuelo: vivir alrededor de la mierda.




