Analisis de la derrota, algunas de sus causas y nuestra lucha: presente y futura.

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El poder de los medios de comunicación lograron crear una imagen de crisis en Chile : Se cae a pedazos ,  Generaron   miedo , la inseguridad , la delincuencia y los inmigrantes, entre otros tantos males , este manejo estratégico de la ultraderecha dio resultado, la ciudadanía vio como salida mágica a estos males a su candidato, son estas en general  las causas de la derrota.

Chile no vive en crisis. En realidad Chile  vive una crisis de poder democrático. Lo ocurrido durante el gobierno de Gabriel Boric no fue un accidente ni una suma de errores aislados: fue la demostración de que el poder real sigue concentrado, protegido y blindado frente a la voluntad popular. El gobierno de Boric no es la causa de la derrota tal como pretende instalar la derecha.

Este manifiesto  nace de una constatación incómoda pero necesaria: ganar el gobierno no es ganar el poder. Cuando el Parlamento bloquea, los medios disciplinan y los sujetos sociales se repliegan, la democracia se vacía y el cambio se vuelve imposible. Nombrar este problema no es dividir: es decir la verdad para volver a construir fuerza.

I. El bloqueo estructural del poder

1. El Parlamento como muralla

El Congreso Nacional opera hoy como garante político del modelo neoliberal. No es un espacio neutral de deliberación, sino un dispositivo de veto permanente contra cualquier intento de redistribución del poder, la riqueza y los derechos.

La legalidad ha sido convertida en arma: mayorías negativas, dilaciones, chantajes y vetos cruzados. Así, la soberanía popular expresada en las urnas es subordinada a los intereses de una minoría organizada.

2. Los medios como hegemonía

La concentración mediática ha transformado la libertad de prensa en libertad de empresa informativa. Televisión, prensa escrita y radio actúan como partidos políticos sin votos, definiendo los límites de lo pensable y castigando toda disidencia.

No informan el conflicto: lo ordenan a favor del poder. Construyen miedo, deslegitiman la protesta y presentan la desigualdad como natural.

II. La neutralización del pueblo organizado

3. El trabajo fragmentado

El movimiento sindical fue debilitado por décadas de legislación antisindical, multisindicalismo inducido y precarización laboral. Durante el último ciclo político, esta debilidad se tradujo en autocontención, aislamiento y pérdida de iniciativa.

Sin unidad real del trabajo, no hay contrapeso social. Y sin contrapeso, el Parlamento bloquea sin costo.

4. La juventud contenida

El movimiento estudiantil, motor histórico de cambio, fue cooptado, fragmentado y desactivado. Se le pidió paciencia cuando el momento exigía presión; se le ofreció institucionalidad cuando el poder real operaba fuera de ella.

Un país sin juventud movilizada es un país sin horizonte.

III. La lección histórica

La experiencia reciente deja una enseñanza irrefutable:

Sin el pueblo organizado no hay transformación posible.

Sin conflicto social el poder no cede

Sin ruptura del cerco mediático y parlamentario , ningún gobierno popular sobrevivirá

La democracia no se defiende solo con votos. Se defiende con organización, conciencia y presión social.

IV. Principios del nuevo ciclo. Nuestro trabajo presente y futuro

1.- Autonomía política del movimiento social. Ningún gobierno sustituye la movilización social. Apoyar no es callar, presionar no es traicionar.

2.- Unidad en la diversidad. La fragmentación es funcional al poder. La unidad no es uniformidad, es coordinación estratégica.

3.- Centralidad del conflicto democrático. El conflicto social no es una falla del sistema; es su motor de transformación.

4.- Democratización real del poder. Sin democratizar el Parlamento, los medios de comunicación y la economía, la democracia es solo formal

V. Ejes programáticos de ruptura

A. Poder político

Reforma profunda del sistema legislativo para terminar con el veto permanente.

Mecanismos de democracia directa vinculante.

Fin de la captura corporativa del Congreso.

B. Poder mediático

Desconcentración de la propiedad de los medios.

Sistema robusto de medios públicos, comunitarios y universitarios.

C. Poder del trabajo

Negociación colectiva ramal.

Derecho efectivo a huelga.

Unificación y coordinación real del movimiento sindical.

Fin de la precarización estructural.

D. Poder estudiantil y juvenil

Financiamiento basal a la educación pública.

Fin del endeudamiento educativo.

Reconstrucción del movimiento estudiantil como actor nacional.

VI. Estrategia: romper el cerco

Romper el cerco no es una consigna: es una tarea política concreta.

Presión social sostenida, no episódica.

Articulación entre sindicatos, estudiantes y territorios.

Disputa del poder, no solo del poder institucional.

Confrontación democrática con el poder mediático y económico.

VII. Cierre: volver a disputar el poder

Este manifiesto no es contra un gobierno. Es contra un sistema que neutraliza la voluntad popular incluso cuando esta gana elecciones.

La historia demuestra que los derechos nunca fueron regalos. Fueron conquistas. Y toda conquista exigió organización, conflicto y coraje político.

Hoy, más que nunca, la tarea es clara:

Romper el cerco. Reconstruir el pueblo organizado. Y devolverle a la democracia su contenido social.

Porque cuando el pueblo se organiza el poder tiembla.

Antu
Antu
Colaborador de la Coporación Ute-Usach. Vecino de Curacaví

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