El gobierno de José Antonio Kast ha anunciado un cambio brusco en el criterio para utilizar el sistema MEPCO en lo relativo a amortiguar el precio de combustibles dependientes de variables externas. Se aprecia hoy un cambio de criterio al enfrentar un periodo alcista, en comparación con el año 2022, entonces debido al conflicto ruso-ucraniano, cuando el precio alcanzó la cifra de 120 dólares por barril. El gobierno de Gabriel Boric no traspaso de manera brusca a los consumidores el alza del precio y utilizó el MEPCO según los límites en las variables establecidas previamente. Hoy es distinto y la explicación por parte del actual gobierno es: ser responsables con la ciudadanía cuando los precios del petróleo suban aún más. Pero hoy el precio del petróleo es de alrededor de los 100 dólares; aun por debajo de los 120 que le toco enfrentar al gobierno anterior.
La fórmula fome pero importante del MEPCO
El MEPCO creado mediante la Ley 20.765 y sus modificaciones, es de ejecución híbrida: concurren tanto el Congreso como el gobierno de turno. En tanto Ley, se raya la cancha y en cuanto al gobierno, esté tiene la facultad para el cambio de criterio de aplicación en las variables que componen el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). Opera ajustando el Impuesto Específico a los Combustibles (IEC) de forma semanal o quincenal. Si el precio internacional sube demasiado, el componente variable del impuesto se vuelve negativo (actúa como un subsidio); si el precio baja, el componente sube para recaudar. Hay en cierta medida un asunto de lenguaje o conceptos. El dinero de la recaudación proviene de los consumidores. Las arcas fiscales lo recaudan. Luego, si las condiciones cambian y el precio por traer combustible desde el exterior es mayor al precio de referencia, el resultado es que el Estado debe colocar dinero para amortiguar el precio a los consumidores y a eso le llaman subsidio. Pero es un dinero que ya recaudó previamente. Teniendo incluso miradas distintas, se considera que el MEPCO es un sistema inteligente de carácter preventivo, tendiente a solucionar problemas alcistas en la coyuntura.
Los cambios en la aplicación de las variables del MEPCO pueden ser graduales, pero el Gobierno de Kast decidió moverse hacia los límites extremos – sin salirse de ellos – en la operatividad del MEPCO. Estos límites extremos son los que significarán el aumento directo y dramático en el precio a los consumidores.

Impacto del Ajuste de Precios en la Inflación bajo el mecanismo del Gobierno Actual.
Según el Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central de Chile de marzo de 2026, junto a análisis de coyuntura de Clapes UC y proyecciones de inflación de instituciones financieras locales (Santander/BCI), el anuncio del gobierno de José Antonio Kast sobre la reducción gradual de los subsidios del MEPCO para fortalecer la disciplina fiscal genera un «efecto traspaso» (pass-through) directo e indirecto en la economía nacional. El impacto directo se refleja de inmediato en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), donde los combustibles representan aproximadamente un 3% de la canasta. Sin embargo, el mayor riesgo reside en el impacto indirecto: el alza del diésel incrementa los costos logísticos y de transporte de carga, lo que eleva el precio final de bienes básicos y alimentos. Se proyecta que este ajuste podría añadir entre 0,8 y 1,2 puntos porcentuales a la inflación anual de 2026, obligando al Banco Central a mantener una política monetaria restrictiva (tasas altas) para evitar que la inflación se desvíe de la meta del 3% en el horizonte de dos años.
Gradualidad o Schock?
El alza en los precios de gasolina y petróleo operada por el actual gobierno es un shock, puesto que la magnitud del incremento anunciado busca una convergencia acelerada con los precios internacionales. El ejecutivo afirma que su lógica es sanear las cuentas fiscales, y romper los ajustes mínimos de periodos previos, y se lava las manos.
En la modificación de los parámetros operativos por parte del Gobierno de Kast, se amplían las bandas de tolerancia para que el sistema intervenga menos. De este modo, el componente de subsidio variable se reduce al mínimo, y permite que el costo real de importación impacte casi de forma directa en el surtidor, manteniendo el MEPCO solo como una red de seguridad para volatilidades extremas en lugar de un amortiguador cotidiano. Esto, que se puede considerar como un tecnicismo doctrinario arbitrario, es lo que genera el aumento drástico en los precios, y tiene todo el tufo de ser más doctrinario o arbitrario que un tecnicismo, toda vez que las autoridades pertinentes en este cambio en los parámetros del MEPCO, no hacen ninguna referencia al origen: una guerra llevada a cabo por EEUU e Israel contra Irán, mientras mantenían negociaciones para justamente evitar el conflicto y que el binomio EEUU-Israel rompió de la manera más traicionera. Los costos de esta guerra los pagan los consumidores, básicamente los trabajadores y personas dependientes. Los conglomerados empresariales dedicados a la industria de la guerra o los hijos de la Élite no pierden y tampoco cuentan muertos entre los suyos.
Las medidas paliativas propuestas por el Ejecutivo y que el Congreso intenta tener ya lista antes de este jueves estarán destinadas a algunos sectores específicos; básicamente un bono de $ 100.000 para taxis y colectivos y transporte escolar y se entrega por 6 meses. Las medianas y grandes empresas chilenas tendrán luego una rebaja gradual del 27% al 23% por sus excedentes. Este precio alcista no los afectará. Afectará a los trabajadores y dependientes, a las familias de clase media, a quienes tienen emprendimientos y otros de similares vulnerabilidades. Externamente el escenario puede ser parecido y se puede poner ojo para ver cómo otras administraciones ejecutivas enfrentan esta racha alcista.





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