El Curacaví que queremos, un desafío para ahora.

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Ya me conocen y ya nos conocen. Para mi la política es un deber cívico y la familia una opción que cuando se ejerce, es para construir lazos emotivos que perduren, sobre todo, con los hijos, mi pareja y en general, con quienes forman parte de mi círculo íntimo. Yo a mis hijos les hablo poco de política, pero si de las cosas que nos unen. Ellos tendrán su tiempo para tomar las decisiones que encuentren.

Hoy La política como se ejerce está en caída libre, un tremendo descrédito. Es así por cómo en el “espacio de incidencia”, se articulan unos pocos para dejar afuera a muchos. Los ejemplos de los casos de empresas como Penta, Soquimich, de políticos “famosos”: Pablo Longueira, Alberto Cardemil, Jaime Orpis, Fulvio Rossi, no hacen más que dar cuenta de algo que no solo huele mal, sino que pésimo.

Pero qué es un espacio de incidencia?. En simple, es el lugar donde personas u organizaciones o empresas, direccionan sus intereses en función de las políticas públicas. Para el caso de Curacavi, serán todos aquellos que tengan intereses que sacar adelante a través del gobierno comunal, vale decir: el Municipio.

Las organizaciones sociales, los vecinos y vecinas debieran tener presencia en el espacio de incidencia y pueden hacerlo. Hoy en día hay una Ley del Lobby que obliga a protocolizar cada reunión que tenga, por ejemplo, un concejal con cualquier vecino donde se converse cualquier tema. Pero el solo hecho de llevar esta formalidad a cabo, no tendrá incidencia. La incidencia se produce cuando la política se activa.

Que es la política?. También acá tenemos una vitrina que se cae a pedazos y que cuenta con casos concretos que llevan a las personas a tomar distancia. En mi parecer, hay también opiniones orgánicas, bien trabajadas, que sobre este estado no deseable de la política, apagan el fuego con mucha bencina. La intención es desacreditar a la política. Política es cuando personas se organizan en función de intereses concretos, que traducen en objetivos por los cuales trabajar, para conseguir un resultado deseable.

Según mi criterio, a la política deben regresar todos los vecinos y vecinas, en general, y en particular, en Curacaví, todos aquellos que tengan como objetivo trabajar por un Curacavi diferente al que existe al día de hoy. Ese es el Curacavi que queremos, que como no existe, se debe trabajar para hacerlo realidad. NO se trata de inventar un “entuerto” para que las personas lo aprueben, sino que las personas construyan sus seños en objetivos y se trabaje por aquello, con participación.

La gracia de la vida vecinal es que nos podamos reconocer todos en función de las relaciones de proximidad, siendo parecidos, iguales o distintos, ejerciendo el respeto, preocupándose por el bien común, estando alerta ante las situaciones que se vienen encima. El Curacavi que queremos no solo es una tarea que deberá ser llevada adelante por personas diferentes en torno a un objetivo común, sino que tiene que ser una plataforma de gobierno local. Esto se ha llevado a cabo en otros lugares y les ha ido bien.

Para un pueblo que crece en cantidad de habitantes a un ritmo rápido, que se caracteriza por ser lugar dormitorio, ya que muchas personas trabajan o estudian en Santiago (de ahí el problema de transporte), la incidencia en la política comunal y en el trabajo para sacar adelante una plataforma comunal sobre el Curacavi que queremos, deberá sortear sus propias dificultades para hacer lo que es necesario: el dominio de nuestro entorno.

En esta etapa de proximidad de las elecciones municipales, la ciudadanía comunal, los vecinos y vecinas, tienen la opción de ocupar la institucionalidad en su propio beneficio (como siempre debió ser). Desentenderse de las elecciones municipales tendrá como resultado una situación aun peor de la problemática comunal.

La Nueva Mayoría, agrupación a la cual pertenezco como militante del Partido Comunista, tendrá que ajustarse en un trabajo genuino y transparente, participativo, aglutinando la diversidad.

En ese sentido yo saludo la decisión de mi colega Cristian Galdames por el anuncio de su precandidatura a alcalde. Habrá que esperar el resultado de las primarias de la colectividad, porque de eso se trata: salir legitimado a través de un proceso transparente que en la cultura electoral de este país, aun está en pañales.

 

Un anuncio esperado

Cristian Galdames Santibañez es un hijo de esta tierra y un igual al 95% de todos nosotros. Cursó sus estudios básicos en la escuela F433 (hoy San José Obrero), los secundarios Liceo C88 (hoy Pdte. Balmaceda), y se titulo de sociólogo en la Universidad de Chile

Hijo de don Samuel (camionero, doña Graciela (dueña de casa). Tiene hermanos y 2 hijas. Su familia es un pilar emotivo fundamental para Cristian.

Militante del Partido Socialista desde el 2005. Concejal por 2 períodos (2008-2012 y 2012-2016). Primera mayoría de la Concertación el 2008, y primera mayoría de la Nueva mayoría el 2012.

Y para mi, algo que tiene una importancia muy especial: Cristian es alguien que respeta su palabra, con quien es posible trabajar en equipo y que entiende muy bien algo muy simple: los personalismos no tienen lugar en los procesos y lo que Curacaví requiere es un proceso. De esta manera llegaremos a ver con nuestros propios ojos para tocar con las manos al “Curacavi que queremos”. En lo personal, es el deber que tengo para con mis hijos.

1 COMENTARIO

  1. Sin duda alguna hoy nuestro pueblo atraviesa por una necesidad apremiante de cambio. Desafortunadamente quienes han tenido en las manos el «poder» para articular una gestión local no solo eficiente, sino que de sentido han caído ineludiblemente en lo mismo: simplemente hacer lo que tradicionalmente está a la mano para un municipio, sostener y mantener. … calles, luminarias, basura, pitutos, y en el caso de la generación Barros, una estructuración feudal del gobierno comunal. Nada se hace sin que pase por el alcalde. Escucha sin oír, establece cargos estratégicos en personas que no son ni conocen la comuna, pero lo más grave de todo es que mantienen un status quo de cosas que sencillamente terminan coronando el diagnóstico social: Desencanto generalizado…. y crónico. La gente, que en nuestro pueblo se conoce toda, ya no cree. Sabe que el gobernar no tiene relación con su vida diaria. No la impacta en absoluto. Escuchan promesas… como esas de campañas nacionales, de bocas que ellos conocen. Saben que en años de campaña todos se peinan y sacan su mejor traje para vender ilusiones, y cuando al fin llega el.momento de votar terminan votando por el que, al parecer, «es de plata» por tqnto robará menos. Además es bien parecido, tal vez hasta hable conmigo y se me pegue su «rubiez». Más allá de la ironía cuyo fin no es descalificar, sino caricaturizar un diagnóstico, hoy se requiere reencantar a curacaví desde propuestas que tengan sentido directo pqra la gente. Que hablen de un cambio real, que se note en cosas sencillas como el trato a la gente cuando va, por derecho, a pedir alguna ayuda al municipio, que se note al ver a personas del miamo pueblo liderando espacios municipales, ya que es esa gente la que ha sufrido y vivido el ser de Curacaví y le ha tomado el pulso a lo que se requiere… Hoy enfrentamos un diagnóstico claro: Desencanto, y hoy tenemos la oportunidad de generar un cambio para mejor. Porque cuando tomamos nosotros ese desafío como algo personal, que está en nuestras manos cambiar,ahí se logra un salto, ahí ganamos. Ahí… Curacaví Gana.

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